Reflexiones de un Médico: entre cirugías, consultas y tráfico
- Dr Israel Gonzalez
- hace 4 días
- 3 Min. de lectura

Reflexiones de un Médico: Entre Cirugías, Consultas y Tráfico
Un día típico en la vida hospitalaria y el contraste con la vida cotidiana
El reto de coordinar tiempos en el hospital
Hoy quiero compartirles una experiencia que me sucedió y que, seguramente, muchos médicos han vivido en algún momento de su carrera. Tenía programada una cirugía de prótesis de cadera a las siete de la mañana y, calculando los tiempos, esperaba concluir máximo a las 10 de la mañana para llegar puntual a una consulta agendada a las 10:30 a.m.
Sin embargo, como suele ocurrir en el ambiente hospitalario, hay cosas que simplemente no podemos controlar. El paciente para la cirugía llegó tarde, y entre trámites de admisión y preparativos, el inicio se retrasó. Aun así, confiaba en que todo saldría bien y terminaríamos a tiempo.
El reloj avanza y la cirugía se extiende
Llegando las 9:30 a.m., me di cuenta que aún faltaba más de la mitad de la cirugía. Así que decidí comunicarme con mi asistente para avisarle del retraso y pedirle que contactara a mi paciente de consulta, explicando que tendríamos que mover la cita una hora más tarde.
Afortunadamente, pudimos hacer el ajuste y reprogramar la consulta. Finalizada la cirugía, me dirigí al consultorio. Usualmente el trayecto toma 20 minutos, pero ese día el tráfico estaba imposible: el GPS marcaba 40 minutos. Avisé nuevamente a mi asistente del nuevo retraso y, como todos seguramente han sentido alguna vez, el estrés comenzó a subir al ver que el tiempo estimado seguía aumentando.
La llegada y la sorpresa inesperada
Al llegar al consultorio, mi asistente me informó que la paciente se había retirado justo dos minutos antes. Entiendo que la espera puede ser desesperante, y quizás tenía otros compromisos. Sin embargo, minutos después recibí una notificación de una mala reseña en la plataforma de agenda, donde la paciente se quejaba del cambio de horario y mi retraso.
Reconozco que llegué tarde, y me duele no haber podido atenderla, pero hay situaciones que simplemente no dependen de nosotros: retrasos en cirugías, tráfico, imprevistos en el hospital.
¿Qué sucede cuando el paciente es quien no llega?
Esto me hizo reflexionar: ¿qué pasa cuando es al revés? Muchas veces los médicos dejamos ese espacio y el paciente no se presenta, o llega 15, 30 minutos tarde, afectando el resto de las consultas agendadas. Nosotros no tenemos la opción de dejar una mala reseña porque el paciente no llegó o se retrasó sin avisar; parece que los "malos de la película" siempre somos los médicos.
La paradoja de la espera: salud vs. consumo
En redes sociales veo cómo las personas pueden esperar ocho o diez horas afuera de un Starbucks para comprar un termo, pasando frío e incomodidades. Ahí sí parece no pesar la espera. ¡Qué contradicción! Cuando se trata de salud, no toleramos ni un minuto de retraso y exigimos atención gratuita; pero para otras cosas, esperamos horas y pagamos lo que sea.
Reflexión final
Quise compartir este comentario para que conozcan un poco lo que ocurre en el día a día de un médico. Gracias por escucharme y leerme. ¡Cuídense mucho y valoren su tiempo y el de los demás! Creo que la mayoría de mis colegas no lo hacemos con mala intención llegar tarde, pero hay circunstancias que no están en nuestras manos. Seamos pacientes y tolerantes porque de los dos lados nos puede suceder.




